martes, 9 de diciembre de 2014

¿POR DÓNDE SEGUIMOS? Continuemos dando forma a tu idea...

Como comentábamos en la entrada anterior “¡Bienvenidos!Surge una Idea” el cual te aconsejo leas, en el apartado de emprendedores de nuestra web, encontrarás un diagrama de flujo que  indica las distintas fases por las que atravesarás al tomar la decisión de convertirte en emprendedor.

Una vez que tenemos una IDEA, tenemos que detenernos a analizarla y por tanto, tener en cuenta nuevos aspectos los cuales vamos a desarrollar a continuación.
Te aconsejamos que anotes la respuesta de las siguientes preguntas y en base a las respuestas, estudiaremos que forma social es la más aconsejable:
1. ¿Cuántos socios vais a llevar a cabo la IDEA?, esta es una buena pregunta, debemos tener en cuenta cuantas personas componemos la idea, ya sea como trabajadores o como socios capitalistas. Hay determinadas formas sociales que no contemplan la posibilidad de socios únicamente capitalistas, con lo cual deberemos descartarlas.

2. ¿Con qué recursos económicos contamos?, lamentablemente, no siempre la forma jurídica que más nos conviene es la que finalmente podremos dar a nuestra IDEA.

3. ¿Con qué financiación contamos?, no sólo hay que tener en cuenta la inversión inicial, sino también hay que cuantificar el coste económico que nos va a suponer hasta que nuestra IDEA genere beneficios.

4. ¿Podemos optar a alguna ayuda / subvención?, nunca debemos contar con una ayuda o una subvención como parte de nuestra financiación, pero quizás podemos optar a alguna de las que hay disponibles y considerarla como un “plus”.

5. ¿Cuánto estamos dispuestos a arriesgar?, operar a través de una sociedad, por ejemplo, puede limitar nuestra responsabilidad de cara a terceros y por tanto salvaguardar nuestro patrimonio.

6. ¿Queremos limitar el acceso a nuevos socios?, debemos valorar y poner en una balanza entre el factor control y el factor expansión, una mala elección nos puede limitar / impedir una futura expansión e incluso afectar a la operativa.

7. ¿Qué actividad o producto vamos a ofrecer?, determinadas actividades pueden exigir una determinada forma social o una determinada autorización administrativa o título académico.

8. ¿Qué ingresos prevés?, hay que calcular el volumen de ingresos  previstos (sé realista) ya que fiscalmente nos puede interesar una u otra forma social, así como el riesgo que presumiblemente vamos a asumir de impagos con nuestros clientes.

9. ¿Número de trabajadores?, no sólo pensar en socios, sino trabajadores por cuenta ajena, un elevado número de ellos puede ser susceptible de un elevado riesgo de cara a nuestro patrimonio y por tanto debamos salvaguardarlo.

10. ¿Qué espacio necesitas?, al igual que en el punto anterior, no es una cualidad de determinadas formas sociales, pero si nos sirve para cuantificar riesgos patrimoniales ante, por ejemplo,  posibles impagos alquileres.

11. ¿Tienes algún otro tipo de ingreso o trabajo?, a menudo suele ser una de las últimas preguntas que suelo hacer y no por ello es menos importante, puesto que podemos tener algún tipo de incompatibilidad o un volumen de ingresos considerable que nos obligue a adoptar una determinada forma social.

Si en vez de estar leyendo el blog, te estuviéremos atendiendo en nuestras oficinas, te diría que a partir de este momento hemos de seguir el camino juntos para poder ayudarte a tomar las decisiones correctas, recuerda que somos un centro PAE y por tanto te vamos a prestar todo el asesoramiento que necesites de forma totalmente gratuita para que puedas realizar tu sueño y puedas convertir esa IDEA en realidad.


lunes, 24 de noviembre de 2014

¡BIENVENIDOS! Surge una idea…

En el apartado de emprendedores de nuestra web, encontrarás un diagrama de flujo que indica las distintas fases por las que atravesarás después de haber tomado la decisión de convertirte en emprendedor, y en este blog te acompañaremos a lo largo de todo este proceso.

Para poner en marcha una empresa, en primer lugar se requiere tener una 'idea' que el día de mañana puedas convertirla en realidad. Este es el punto de partida,  y tiene que ser lo suficientemente buena para que merezca la pena todo el esfuerzo, trabajo y sobre todo el riesgo que implica crear una empresa.  

Algunas consideraciones que podemos sugerirte sobre esta idea son:
  • El momento y el lugar adecuado, aunque suene trillado, tenemos que asegurarnos que hay clientes que están solicitando el servicio o producto.
  • Esta demanda/necesidad del producto o servicio debe permanecer a medio plazo, ya que si es a corto plazo, esta idea no resultaría viable.  
  • El famoso valor añadido, innovar está muy bien pero no necesariamente tiene que tratarse de un servicio o producto nuevo, simplemente tenemos que diferenciarnos de la competencia a través de características del producto o servicio que sean atractivas y satisfagan a los clientes.
  • Tener identificado el segmento de mercado para estar seguros que hay suficientes clientes solicitando nuestro producto o servicio.
Como fuentes para encontrar ideas o moldear la que ya tienes, puede estar:

En tu día a día, los productos o servicio que demandas o que estás necesitando y no hay disponible en el mercado o si existen, buscar la mejora/actualización de dicho producto/servicio en un entorno en constante cambio en el que cada vez se exige más.

En base a tu experiencia profesional, nuestros intereses y gustos.

En artículos, noticias, estudios o investigaciones... analizando principalmente los proceso de negocios/empresas exitosas.

Participación en conferencias y ferias de distintos sectores e industrias.

En la siguiente entrada seguiremos profundizando sobre el análisis de esta idea y los factores sobre los que se tienen que tomar decisiones para concluir si sería o no viable crear una empresa a partir de ésta misma.